POR TIERRA

El medio de transporte más recomendable para recorrer las poblaciones de la sierra de Segovia en un fin de semana es el coche, ya sea propio o alquilado. Las carreteras se encuentran en buen estado y, aunque también se puede llegar en autobús, los horarios de las rutas son limitados y el tiempo de recorrido casi llega a duplicarse, pues los autobuses van parando en muchos pueblos. La compañía de autobuses La Sepulvedana ofrece la ruta Madrid-Segovia con salida desde Príncipe Pío (Madrid).

En coche, con salida desde Madrid, hay que coger la carretera de Burgos y permanecer en ella hasta el kilómetro 99. Allí tomar el desvío hacia Santo Tomé y, sin entrar en el pueblo, seguir las indicaciones para coger la N-110 en dirección hacia Segovia, hasta llegar a Arcones. Allí se encuentra el desvío hacia Pedraza, a unos 9 km. En total son unos 126 kilómetros de camino que se recorren en una hora y media aproximadamente.

Otra opción es ir por la autovía de La Coruña (A-6) y, al llegar a Segovia, coger la N-110, dirección a Soria hasta La Salceda, donde se encuentra  el desvío a Pedraza.

CÓMO MOVERSE

Las calles de Pedraza son estrechas y muchas de ellas están cortadas al tráfico por lo que se recomienda dejar el coche en el aparcamiento que está en las inmediaciones del castillo y moverse por el pueblo a pie. El paseo resulta muy agradable, aunque como sucede con otras villas empedradas españolas, es recomendable llevar un zapato que no tenga tacón alto o fino por una cuestión de comodidad.

RESTAURANTES

Los asados de cochinillo y cordero pueden comerse en cualquiera de los restaurantes de Pedraza, generalmente previo encargo. Otras especialidades gastronómicas de la zona que no puedes dejar de probar son el pan de hogaza -elaborado en los hornos de leña de las tradicionales tahonas-, la caldereta, los judiones y, de postre, el ponche segoviano.



LA OLMA
Horno de asar en un caserón del siglo XVI

Los chefs Sergio Vázquez y Romina de Quesada ofrecen en este restaurante una carta en la que las especialidades de la zona (cordero y cochinillo asados) compiten con otros platos de creación propia como la Ensalada de Boletus Edulis y Foie al Aroma Balsámico. Como valores añadidos, los postres, todos caseros, y una bodega con 300 referencias. Y como curiosidad, el nombre del restaurante, que hace referencia al árbol centenario que presidió durante años la plaza en la que se instala este restaurante.

Plaza del Álamo, 1.
Tel. 921509981.

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EL JARDÍN
Cordero con vistas al campo

Con la llegada del buen tiempo, despliega sus mesas en una bonita terraza rodeada de verde, ofreciendo la posibilidad de cenar en verano bajo las estrellas. Su especialidad son los asados y las carnes rojas a la parrilla.

La Calzada, 6.
Tel. 921509862. 



LA TABERNA DE ANTIOQUÍA
Cocina creativa y vistas panorámicas

La cocina creativa y de autor del chef Miguel Á. Fernández se sirve en un salón panorámico asomado al valle de Lozoya, abrigado por una chimenea en los fríos meses de invierno.

La Florida, 3.
Tel. 921509811.

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QUÉ VER

Puerta de la Villa

De estilo mudéjar, la única puerta de acceso a la villa medieval fue construida en el siglo VIII y reedificada ocho siglos después por orden de Iñigo Fernández de Velasco, cuyo escudo nobiliario la engalana en su parte más superior. Hay que atravesarla para entrar y salir del pueblo. Sus portones de madera de álamo negro protegían la ciudad y eran cerrados cada noche y abiertos al día siguiente por el carcelero.



Antigua cárcel

Convertida en museo, los orígenes de la antigua cárcel de la villa se remontan al siglo XIII. La visita permite hacerse una idea de cómo era una mazmorra del medievo en la que se conservan los cepos con los que se inmovilizaban los presos y la sala en la que residía el carcelero. Visitas: sábados, domingos y festivos de 11.30 a 14.00 y de 15.30 a 19.30 horas.



Plaza Mayor, Ayuntamiento e Iglesia de San Juan

Toda empedrada y enmarcada por construcciones porticadas, la plaza ofrece tabernas donde tomarse un vino y unas raciones de queso curado y embutidos. Entre ellas destaca la Taberna del Alcalde, que ofrece el mismo ambiente que antaño, con su peculiar barra, sus mesas porosas y bancos de madera corridos y las antiguas chimeneas de hierro, muy de agradecer en los fríos meses de invierno.

También conocida como la plaza del ganado, durante las fiestas patronales se cierra como se hiciera antaño para celebrar en ella la tradicional corrida de toros, previa al encierro que parte, al amanecer, de alguna dehesa cercana. En la esquina de las calles que convergen en la plaza pueden verse claramente los huecos en los postes de piedra para encajar los tablones con los que se cierra la plaza.

En una de las esquinas de la plaza está el Ayuntamiento, un bonito edificio de dos pisos con galería arcada y fachada blasonada coronada por un reloj, que ahora acoge interesantes exposiciones de pintura.

También asoma a la plaza la iglesia de San Juan Bautista, de estilo románico, con una torre que puede verse prácticamente desde cualquier punto del pueblo. En su interior conserva su pila bautismal románica, algunos retablos y un órgano del siglo XIX.



Mirador de Pedraza

Además del bonito paisaje natural de sabinares y enebros, desde esta atalaya se domina el torreón de la muralla, junto al que se encontraba la segunda entrada a la villa que fue cegada en 1796 por motivos defensivos. Desde aquí podrás tomar unas bonitas fotografías del paisaje que rodea a Pedraza, mejor en primavera y otoño, cuando el campo presenta mayor diversidad cromática. En el pueblo lo conocen como el Mirador del Pozo de las Ontanillas, pues desde él se divisa ese antiguo torreón de vigilancia en cuya base hay un aljibe que servía para regar los huertos de Los Poyales.



Iglesia de Santa María

Desde el siglo XIV hasta el XIX esta iglesia jugó un importante papel en la villa de Pedraza, pues en ella se celebraban los actos religiosos relacionados con la vida en el castillo. Los elementos mejor conservados son la torre y la entrada, con sus jambas labradas y el arco de piedra.



Castillo y Museo Zuloaga

Erigido sobre un escarpado barranco en el siglo XIII, el castillo fue reedificado dos siglos después. Fue la residencia de varios nobles, entre ellos los duques de Frías, Condestables de Castilla y Señores de la Villa. 

En 1472, fue dote de casamiento de doña Blanca de Herrera con Bernardino Fernández de Velasco. Después pasó a manos del hermano de don Bernardino, Iñigo Fernández de Velasco, aunque el matrimonio tuvo una hija que tendría que haber sido la heredera, por lo que se libraron batallas entre ambas familias por la posesión del castillo.

Una leyenda cuenta que el capellán del castillo de Pedraza se enamoró de una joven de la villa, doña Elvira, quien también le correspondía desde su adolescencia. El conde y señor feudal don Sancho Ridaura desposó a Elvira impidiendo su relación y el capellán se vio obligado a retirarse a un monasterio.

Años después, cuando el conde pidió un capellán de reemplazo tras el fallecimiento del anterior, el antiguo amante volvió con su amada a la fortaleza y ambos aprovecharon la ausencia de don Sancho, que había sido llamado por el rey Alfonso VIII para luchar en la batalla de las Navas de Tolosa contra los musulmanes, para recuperar el tiempo perdido. A su regreso, el conde mandó matar al capellán y doña Elvira, antes que vivir sin su amante, prefirió suicidarse. Fue encontrada en una de las torres del castillo con una daga clavada en el corazón.

En 1926 el castillo fue comprado por el pintor Ignacio Zuloaga, quien restauró la torre del homenaje para instalar allí su taller. Algunas de sus obras de paisajes y gentes de Pedraza como las tituladas Eufemio, Retrato de Esperanza y Pasaje de Pedraza pueden verse en el museo que montaron sus herederos en el mismo castillo. Además del museo se pueden visitar, de miércoles a domingo, el patio de armas y el aljibe. Preside la entrada del castillo un blasón de la época en la que éste pertenecía a los Fernández de Velasco. También llama la atención su puerta blindada, de madera bastante bien conservada y con remaches de hierro en forma de pirámide para defender  la fortaleza.

Dos acantilados, uno a cada lado del castillo, ofrecen atractivas panorámicas de las dehesas, pinares y monte bajo de la sierra de Guadarrama para captar con la cámara fotográfica. Otra toma obligada es la de la estampa del castillo, que merece ser fotografiado al detalle, por dentro y por fuera, desde el foso hasta las almenas. En época de anidación (a partir de la segunda quincena de febrero) no es extraño ver cigüeñas en los puntos más elevados del castillo. Con un teleobjetivo se puede obtener buenas fotografías de las aves y sus voluminosos nidos.

Tel. para concertar visitas: 921509825.

QUÉ COMPRAR

Tiendas de decoración, talleres artesanos, pastelerías y panaderías constituyen la atractiva oferta comercial de Pedraza. Como todo en esta villa, las tiendas ofrecen un interiorismo muy cuidado y ocupan los bajos de casas nobles recuperadas o construcciones de nueva planta que respetan la estética general del pueblo.



Muebles rústicos y decoración

Preciosa, para muchos la tienda mas bonita del pueblo, DeNatura ofrece varios pisos en los que pasar el rato curioseando entre coquetas vajillas, jabones artesanos, pequeños objetos decorativos, muebles rústicos, jarapas, cojines, mobiliario de jardín, utensilios para la cocina, etc. Nada más entrar, en la planta baja, hay un pequeño mostrador en el que venden conservas, mermeladas y dulces artesanos, presentados en envases, cajas o envoltorios muy cuidados, tipo delicatessen.

Calzada, 8.
http://www.casayjardin.es/denatura.htm



Arte

En la misma calle Mayor el pintor madrileño Sánchez Muñoz tiene una galería de arte donde expone su obra, inspirada en la villa de Pedraza y en los paisajes naturales del entorno. Cualquiera de sus acuarelas puede ser un buen recuerdo de la visita a la villa medieval.

Arte Regalo. Calle mayot. Tel. 913838139.
www.artepedraza.com



Repostería artesana y pan de pueblo

Imprescindible llevarse a casa una caja de hojaldres, mantecados o soplillos,  una torta de chicharrones o alguno de los panes hechos en el horno de leña de La Tahona.

Calzada, 4.
http://www.latahona.net/

SABER MÁS SOBRE PEDRAZA

Las fiestas patronales de Pedraza en honor a la virgen del Carrascal se celebran del 7 al 12 de septiembre, aunque la celebración que ha hecho más famosa a esta villa es el Concierto de las Velas. Los dos primeros sábados de cada mes de julio, las calles de Pedraza se iluminan de noche con miles de velas al mismo tiempo que en la Plaza Mayor se celebra un multitudinario concierto de música clásica organizado por la Fundación Villa de Pedraza (http://www.pedraza.net/). Merece la pena ir una vez en la vida pese a lo difícil que resulta encontrar aparcamiento. Los dos primeros años los conciertos se celebraron en el interior del castillo, pero la asistencia masiva de visitantes superó el aforo previsto por lo que se decidió trasladar el concierto al aire libre, a la plaza del pueblo.

La estética de la plaza, anclada en el pasado de la villa, ha inspirado a numerosos cineastas y publicistas, quienes la han elegido como escenario de películas como Campanadas a media noche de Orson Welles (1966), series como Teresa de Jesús, de Josefina Molina, protagonizada por Concha Velasco, o Águila Roja, y anuncios como el de La Lechera, entre otros.

La oficina de Turismo de Pedraza se encuentra en la Calle Real (Tel. 921508666). También puedes visitar la web del Ayuntamiento de Pedraza: http://www.pedraza.info/.

HOTELES

HOTEL DE LA VILLA***
Una casa noble con WIFI

Este tres estrellas ocupa una casa señorial rehabilitada que conserva elementos tradicionales de las viviendas castellanas como las chimeneas de piedra de los salones o las vigas de madera de los techos. Ofrece 38 habitaciones equipadas con todas las comodidades, incluida la conexión WIFI a Internet. Cada una de ellas tiene su estilo propio, rústico pero muy elegante, firmado en todos los casos por los decoradores de Casa&ampJardin y Natura.

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HOSPEDERÍA DE SANTO DOMINGO
Refugio acogedor con jardín pegado a la muralla

A un paso de la puerta de la villa de Pedraza, en una casa noble con más de tres siglos de historia con un jardín que da a la misma muralla. Cuenta en total con 14 habitaciones dobles y tres dobles especiales (dos de ellas con bañera de hidromasaje). La madera, el barro, la forja y los tonos crudos en tapicerías y telas constituyen su base decorativa.

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POSADA DE DON MARIANO
Con tradición familiar y en la misma calle Mayor

De sobriedad más castellana resulta la decoración de este pequeño alojamiento rural con 17 habitaciones bautizadas con nombres de parajes aledaños: La Muñeca, Los Alamares, El Gurugú... La familia Pascual, natural de Pedraza, atiende personalmente la Posada, cuyo nombre rinde homenaje a uno de sus antepasados.

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